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¿Qué es la epigenética?

¿Qué es la epigenética?

El descubrimiento de la epigenética en el siglo XX ha permitido aumentar nuestro conocimiento sobre nuestros genes y cómo ciertos factores ambientales pueden influir no ya sólo en los nuestros sino también en los de nuestros hijos. ¿Estamos predeterminados por nuestros genes o podemos actuar sobre ellos?

 

Índice

Diferencias entre genética y epigenética

La genética es una especialidad de Biología que estudia los caracteres hereditarios que se transmiten de padres a hijos, es decir, nuestros genes, en los que viene determinada nuestra apariencia (color de ojos, de cabello, estatura…), pero también las capacidades mentales, la probabilidad de contraer ciertas enfermedades, ciertos rasgos de la personalidad… Estos genes vienen determinados desde nuestro nacimiento, desde el momento en el que se unen los cromosomas del espermatozoide y del óvulo que dan lugar al embrión, no pudiéndose cambiar.

Por su parte, la epigenética es un campo nuevo de estudio que ha surgido en los últimos años y que se centra en estudiar los cambios que se producen por la activación y desactivación de los genes, pero sin cambiar el ADN subyacente del organismo. En otras palabras, es el estudio de los cambios en la función de los genes que son hereditarios y que no se pueden atribuir a alteraciones de la secuencia de ADN.

Desde que se comenzó este nuevo campo de estudio, se han descubiertos mecanismos epigenéticos en la mayoría de procesos fisiológicos y en muchas de las enfermedades que padecemos, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las neurológicas, las reproductivas, etc. 

La epigenética son todos los procesos que modifican la expresión de los genes, sin alterar su secuencia. Este término, acuñado en 1942 por el científico Conrad Hal Waddington, significa literalmente “por encima (epi) del genoma”. Sirve para definir las interacciones entre los genes y el medioambiente en que se producen los organismos, ya que existen muchos factores medioambientales, químicos, tóxicos, electromagnéticos e incluso emocionales que pueden intervenir en este proceso. Así, las marcas epigenéticas cambian la forma como se expresan los genes.

Para tenerlo más claro, "la diferencia entre genética y epigenética probablemente puede compararse con la diferencia que existe entre escribir y leer un libro. Una vez que el libro ha sido escrito, el texto (los genes o la información almacenada en el ADN) será el mismo en todas las copias que se distribuyan entre los lectores. Sin embargo, cada lector podría interpretar la historia del libro de una forma ligeramente diferente” (Thomas Jenuwein).

El genotipo es la información genética que poseemos, mientras que el fenotipo es la expresión clínica de ese gen y ahí sí podemos actuar.

Entonces ¿nuestros genes nos predeterminan desde la cuna?

Cada persona tiene un ADN único que recibe de sus padres a través de los genes que aporta cada gameto. Cada uno de estos genes contiene la información precisa para sintetizar una proteína diferente. A su vez, las proteínas determinan la forma y la estructura de nuestras células y son esenciales para los procesos fisilógicos; por eso se dice que el ADN es el “código fuente” de nuestro organismo.

Sin embargo, la genética es solo una pequeña parte de toda nuestra vida. Se cree que, en general, es responsable solo de entre el 10 y el 25% de lo que somos, lo que significa que queda entre un 75 y un 90% de lo que somos que se lo debemos a la epigenética, sobre la cual, como explicaremos, es más fácil actuar.

Como hemos visto, no podemos cambiar nuestros genes, pero sí podemos influir en nuestra salud ya que nuestros hábitos, nuestra alimentación, el ejercicio físico que hacemos, lo que pensamos o sentimos y cómo nos relacionamos con los demás afectan a la manera en que se expresan nuestros genes, es decir, a la epigenética. Es ahí donde podemos actuar para, por ejemplo, alargar nuestra esperanza de vida y no solo vivir más años, sino vivirlos con una mejor salud o evitar ciertas enfermedades.

Es decir, no estamos totalmente predestinados, somos creadores de nuestro propio destino.

¿Cómo actúa la epigenética?

¿Cómo es posible que, a pesar de que todas las células de nuestro cuerpo tengan la misma información genética, hagan tareas completamente diferentes? Porque las células del estómago no funcionan como las de la piel. Pues bien, se debe a que cada célula solo expresa en cada momento algunos genes, los que sean necesarios en cada caso para realizar las funciones requeridas. Y la epigenética es precisamente el conjunto de mecanismos que regulan la expresión de estos genes, es decir, de activar o silenciar unos determinados genes en cada momento.

Determinadas sustancias posibilitan que algunos segmentos de la cadena de ADN de la célula estén desenrollados y activos, mientras que otros están enrollados y desactivados, por lo que no funcionan. Y es que la cadena de ADN de cada célula del cuerpo humano mide unos dos metros, así que imagina la cantidad de información que contiene nuestro organismo teniendo en cuenta los millones de células que tenemos.

En este proceso son muy importantes las histonas, un tipo de proteína que se encuentra en los cromosomas. Las histonas se unen al ADN, ayudan a dar su forma a los cromosomas y a controlar la actividad de los genes. En el núcleo de los cromosomas se encuentra la cromatina, que es la forma en la que se presenta el ADN en el núcleo celular.

Además, aunque existen más tipos de procesos epigenéticos, el más importante es la metilación, que consiste en la transferencia de grupos metilos a algunas de las bases citosinas (una de las cuatro bases nitrogenadas que forman parte del ADN y el ARN) del ADN situadas previamente a una guanina (G). Este proceso es fundamental para regular el silenciamiento génico, es decir, para provocar cambios en la transcripción genética sin alterar el ADN. También se puede realizar este proceso de metilación directamente en las proteínas, regulando la función de las mismas. En este proceso intervienen las enzimas ADN-metiltransferasas. 

En algunas ocasiones, un gen puede ser desactivado por completo y para siempre mediante la metilación del ADN y la modificación de nucleosomas.

La información epigenética original proviene de nuestros padres, pero va variando con el tiempo en función de nuestros hábitos e interacciones con el medio ambiente.

Como decíamos, nuestro estilo de vida, nuestra alimentación, nuestros sentimientos… van modificando esta expresión génica, haciendo que se “enciendan y apaguen” ciertos genes. Muchos de ellos solo modifican sutilmente nuestro organismo, pero otros pueden llegar a tener una gran influencia en nuestra salud y nuestra vida.

La legibilidad o expresión de los genes varía sin que se produzca un cambio en el código del ADN. Es decir, existen pequeñas etiquetas químicas que se añaden o quitan del ADN en  función de una serie de cambios producidos por nuestro entorno.

Además, la edad también influye en la epigenética ya que, a medida que envejecemos, las células dejan poco a poco de funcionar como debieran, lo que va causando el caos en nuestro organismo y haciendo que aparezcan todas las enfermedades y problemas que surgen con la edad.

La buena noticia es que, adoptando una serie de hábitos desde jóvenes, podemos influir en la epigenética, haciendo que nuestras células funcionen correctamente más tiempo y, por lo tanto, retrasando ese proceso de envejecimiento celular. En resumen, no estamos condenados por nuestros genes a sufrir ciertas enfermedades o morir jóvenes, esa posibilidad está ahí, pero podemos activarla o no con nuestros actos.

¿Cómo debemos actuar para influir positivamente en nuestra expresión génica?

- Evitando el sedentarismo y haciendo ejercicio físico con regularidad.

- Llevando una alimentación saludable eludiendo grasas saturadas, azúcares, alimentos ultraprocesados…

- Rehuyendo del alcohol y el tabaco.

- Durmiendo entre 7 y 8 horas diarias.

- Prestando atención a nuestra salud mental, potenciando el positivismo.

- Cuidando y manteniendo nuestras relaciones familiares y sociales.

- Incluyendo en nuestra dieta suplementos antienvejecimiento

Todo esto puede ayudarnos a cuidar nuestros genes, manteniendo su salud año tras año.

Ideas clave

  • La genética es la rama de la biología que estudia los caracteres hereditarios que se transmiten de generación en generación, es decir, nuestros genes. Mientras que la epigenética estudia los cambios hereditarios causados por la activación y desactivación de los genes sin ningún cambio en la secuencia de ADN subyacente del organismo.
  • La epigenética son todos los procesos que modifican la expresión de los genes, sin alterar su secuencia.
  • La genética es responsable solo de entre el 10 y el 25% de lo que somos, lo que significa que queda entre un 75 y un 90% se lo debemos a la epigenética, sobre la cual es más fácil actuar.
  • Nuestro estilo de vida, nuestra alimentación, nuestros sentimientos… van modificando esta expresión génica, haciendo que se “enciendan y apaguen” ciertos genes.
  • Adoptando una serie de hábitos desde jóvenes, podemos influir en la epigenética, haciendo que nuestras células funcionen correctamente más tiempo y, por lo tanto, retrasando ese proceso de envejecimiento celular.

Enfermedades relacionadas

Fuente:

NIH: https://www.genome.gov/es/genetics-glossary/Epigenetica

Godfrey, K., Lillycrop, K., Burdge, G., Gluckman, P. & Hanson M. 2007. Epigenetic mechanisms and the mismatch concept of the developmental origins of health and disease. Pediatr Res. 61:5R-10R.

Kaminker, P. 2007. Epigenetics: the science of heritable biological adaptation Arch Argent Pediatr. 105(6): 529-531.

Redacción: Irene García

Supervisión editorial: Tomás Duraj

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