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¿Cómo afecta el cáncer a la esperanza de vida?

¿Cómo afecta el cáncer a la esperanza de vida?

El cáncer es un grupo de enfermedades muy variables que pueden ser más o menos graves según el tipo de tumor, su estadio al diagnosticarlo, los tratamientos disponibles... Algunos, pueden causar la muerte en menos de 5 años, por lo que es una de las enfermedades que más afectan a nuestra esperanza de vida. 

Índice

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es más que una sola enfermedad, es un término que engloba un grupo numeroso de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales que se dividen, crecen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo, causando una serie de síntomas y, en último término, la muerte si no se tratan adecuadamente.

El cáncer puede desarrollarse en cualquier tejido u órgano del cuerpo. Existen algunas similitudes entre todos los tipos de cáncer, pero también muchas diferencias.

Entre las similitudes, la principal es que el cáncer aparece cuando las células dañadas pierden su capacidad para regular su proliferación y siguen creciendo sin límites, desplazando a las células normales y provocando la aparición de un tumor canceroso o neoplasia.

Las células cancerosas son a menudo menos especializadas que las células normales, lo que significa que, mientras las células normales maduran en tipos celulares muy distintos con funciones específicas, las células cancerosas no lo hacen, por lo que siguen dividiéndose sin detenerse. Las poblaciones de “células madre” desdiferenciadas pueden contribuir al proceso de la tumorogénesis dado que son resistentes a los tratamientos quimio-radioterapéuticos y provocan la recidiva en muchos tipos de cáncer.

Además, las células cancerosas pueden ignorar las señales que normalmente dicen a las células que dejen de dividirse o que empiecen un proceso que se conoce como muerte celular programada, o apoptosis. Por último, las células cancerosas, con frecuencia, son también capaces de evadir el sistema inmunitario.

La mayoría de los cánceres forma una masa llamada tumor que puede ser benigno (si no contiene células cancerosas o no prolifera) o maligno (si las contiene). La diferencia entre benignidad y malignidad requiere de un estudio histológico. No obstante, algunos tipos de cáncer, como la leucemia, no forman tumores.

Entre las diferencias, el ritmo de crecimiento y propagación, así como el hecho de ser benigno maligno, lo que marca la respuesta al tratamiento.

Por eso, ante un diagnóstico de cáncer lo primordial es hacer una biopsia para averiguar si es benigno o maligno y, si es así, el estadio del cáncer, marcado por la propagación del cáncer a otros tejidos u órganos. Cuando más se haya extendido, más alta es la etapa y más complicado el tratamiento y curación.

El cáncer se extiende a los tejidos y órganos vecinos a través de un proceso de invasión, llamado “invasión local”. Además, las células tumorales pueden invadir los vasos sanguíneos y linfáticos, y viajar a través de ellos hasta otros órganos causando metástasis.

Como regla, una etapa menor (como etapa 1 o 2), significa que el cáncer no se ha propagado o no tanto. Un número mayor (como 3 o 4) significa una mayor propagación. La etapa 4 es la mayor. Generalmente el 1 son enfermos con tumores pequeños sin afectación ganglionar ni diseminación, el 2 cuando el tumor invade el tejido próximo, el 3 cuando hay mayor invasión local y afectación de ganglios linfáticos, y el 4, casos en los que ya se han producido metástasis. Los cánceres de grado 4 son, en general, incurables.

Tipos de cáncer

El tipo de cáncer se define entre otras cosas por el tejido u órgano en el que se ha originado.

- Carcinomas: se originan a partir de células epiteliales. Representan más del 80% de la totalidad de los cánceres, incluyendo las variedades más comunes de cáncer de pulmón, mama, colon, próstata, páncreas y estómago, entre otros.

- Sarcomas: se forman a partir del llamado tejido conectivo o conjuntivo, del que derivan los músculos, los huesos, los cartílagos o el tejido graso. Los más frecuentes son los sarcomas óseos.

- Leucemias: se originan en la médula ósea.

- Linfomas: se desarrollan a partir del tejido linfático, como el existente en ganglios y órganos linfáticos.

- Mieloma múltiple: empieza en las células plasmáticas, otro tipo de células inmunitarias.

- Melanoma: empieza en las células que se convierten en melanocitos, los cuales son células especializadas en producir melanina (el pigmento que da el color a la piel).

Síntomas del cáncer

Los signos y síntomas causados por el cáncer varían según la parte del cuerpo afectada, el tipo de tumor, su tamaño, etc. No obstante, algunos de los síntomas que suelen relacionarse con este grupo de enfermedades son:

- Fatiga

- Bulto que puede palparse debajo de la piel

- Cambios de peso, como aumentos o pérdidas de peso no intencionales

- Cambios en la piel, como pigmentación amarillenta, oscurecimiento o enrojecimiento de la piel, llagas que no se curan o cambios en lunares existentes

- Cambios en los hábitos de evacuación de la vejiga o los intestinos

- Tos persistente

- Dificultad para respirar

- Dificultad para tragar

- Indigestión persistente o malestar después de comer

- Dolor muscular o articular persistente, sin causa aparente

- Fiebre o sudoraciones nocturnas persistentes, sin causa aparente

- Sangrado o hematomas sin causa aparente

¿Cuáles son las causas del cáncer?

El cáncer es una enfermedad que sucede como resultado de un daño en el ADN y/o en los mecanismos de regulación del mismo (daño epigenético) y que resulta en una proliferación celular incontrolada. Otras teorías apuntan también a contribuciones mitocondriales (disfunción energética o efecto Warburg) o de vigilancia inmune en el origen del cáncer.

Por lo tanto, el cáncer puede tener un componente genético o hereditario, pero también está influido por factores externos como la alimentación, los hábitos de vida, la exposición a agentes cancerígenos y/o factores ambientales… En ocasiones no se averigua la causa aparente para el cáncer. En términos generales, los factores externos serían responsables del 90% de los cánceres.

El primer paso en la carcinogénesis consiste en la acción de un agente iniciador, que ocasiona un daño (mutación) en el ADN. A veces se nace con esta mutación y otras se induce por causas internas al organismo, como hormonas, infecciones o inflamación crónica, u externas, como las radiaciones o los agentes químicos.

El segundo paso es inducido por la exposición a un agente promotor (que puede ser genético, interno o externo) que, aprovechando la ventaja proliferativa otorgada por el primer paso, estimula las células a dividirse.

En un tercer paso, nuevas mutaciones, o cambios epigéneticos, confieren capacidades invasivas y metastatizantes. Sin este último paso, el tumor puede permanecer benigno y localizado.

¿Cómo se trata el cáncer?

Los tratamientos contra el cáncer que son comunes involucran cirugía, medicamentos y radiación. Normalmente se emplea una combinación de varios de ellos para aumentar la tasa de éxito y supervivencia.

La cirugía sirve para extirpar el tumor y zonas afectadas. Los medicamentos sirven para combatir a las células cancerosas o para frenar su crecimiento al impedir que sigan reproduciéndose. Los medicamentos principales usados contra el cáncer son quimioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia y terapia hormonal.

La radioterapia también se usa para matar o disminuir el crecimiento de las células cancerosas.

El tratamiento elegido depende el tipo de cáncer, su lugar, su tamaño, su estadio, etc. El equipo oncológico es el que decide qué hacer en cada caso.

¿Cómo afecta el cáncer a nuestra esperanza de vida?

Cada año aumenta el número de casos de cáncer diagnosticado debido no sólo al aumento poblacional, sino también a las técnicas de detección precoz y al aumento de la esperanza de vida (ya que el riesgo de desarrollar tumores aumenta con la edad).

Afortunadamente, el riesgo de mortalidad por cáncer ha ido disminuyendo de forma considerable en las últimas dos décadas y en torno al 50% de los enfermos diagnosticados vive más de 5 años, aunque la tasa de supervivencia depende mucho del estadio al diagnosticar el cáncer y del tipo de tumor.

Por ejemplo, entre los hombres, los cánceres con una mayor tasa de supervivencia son el de próstata (90%), testículo (88%), tiroides (86%), melanoma (83%) y vejiga (74%). Mientras que el de pulmón (14%), esófago (13%) y páncreas (8%), son los que menos.

En mujeres, los de mayor tasa de supervivencia son el de melanoma (88%), mama (85%), vejiga (75%) o cuerpo de útero (74%). Y los que menos, bronquios y pulmón (17%), hígado (15%) y páncreas (10%).

Por lo tanto, la tasa de supervivencia a 5 años varía mucho de unos cánceres a otro, lo que implica que la esperanza de vida también. No obstante, como regla general, el cáncer acorta la esperanza de vida de las personas que lo padecen y es la segunda causa de mortalidad por enfermedad por detrás de las enfermedades cardiovasculares, causando cada año 10 millones de defunciones a nivel mundial.

Pero un diagnóstico de cáncer no solo afecta a la esperanza de vida por la enfermedad en sí, sino que la dureza del tratamiento, así como la sintomatología asociada en muchos casos, disminuye la calidad de vida.

Tanto los pacientes afectados como sus familiares pueden sufrir mucho ante un diagnóstico con poca esperanza, lo que puede desembocar en depresión y ansiedad.

La buena noticia es que los tratamientos contra el cáncer han mejorado muchísimo en los últimos años y, actualmente, seis de cada diez personas diagnosticadas sobreviven transcurridos cinco años del tratamiento. Cada año más personas se curan o consiguen transformar el cáncer en una enfermedad crónica controlada que no tiene por qué acabar con su vida.

Aferrarse a ese pensamiento es clave, ya que la fortaleza mental y el optimismo juegan un papel fundamental en la calidad y la esperanza de vida de los enfermos de cáncer.

¿Cómo prevenir el cáncer?

La acumulación de lesiones genéticas o epigenéticas (reprogramación metabólica, disfunción energética, alteraciones hormonales, inflamación crónica) a lo largo de los años hace que con la edad aumente muchísimo la probabilidad de padecer cáncer. Además, como decíamos, existen una serie de factores de riesgo bien conocidos que aumentan la posibilidad de desarrollar esta enfermedad, por lo que evitarlos es fundamental para prevenir el cáncer:

- El tabaco, responsable de muchos tipos de cáncer, especialmente de pulmón, esófago, boca, páncreas… Como curiosidad, la asociación entre el tabaco y el cáncer es tan elevada que esta nunca se ha “comprobado” en un ensayo clínico aleatorizado (fumadores vs. no fumadores), porque realizar dicho estudio habría sido no ético. Independientemente de su éxito, iniciar pasos para abandonar el hábito tabáquico es la clave. Consulta cómo hacerlo en nuestro Ebook de Nutrición.

- El consumo de alcohol en cantidades abundantes, ya que aumenta el riesgo padecer cáncer de cavidad oral, laringe y esófago.

- Sustancias químicas peligrosas como los asbestos, los benzenos, el gas radón, el cloruro de vinilo, etc.

- La exposición prolongada o intensa a radiaciones. La radiación ultravioleta, presente en los rayos solares, es una radiación de baja energía que se asocia al cáncer de piel en personas prolongadamente o intensamente expuestas.

- Algunas infecciones virales pueden contribuir al desarrollo de un cáncer, como el Virus del Papiloma Humano, que se contagia por las relaciones sexuales, pero para el cual existe una vacuna que debe ponerse a los 12 años. Casi todas las mujeres de infectan por VPH a lo largo de su vida en una infección autolimitada y pasajera, pero solo algunas tienen susceptibilidad a desarrollar tumores de cuello de cérvix. El grado de atipia celular en las biopsias de cuello uterino, de existir, debe vigilarse en revisiones periódicas con el ginecólogo.

- El sobrepeso y la obesidad.

- Los alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas. Se recomienda una dieta baja en grasas y calorías, pues el consumo excesivo de carne y pobre en frutas y verduras aumenta el riesgo de cáncer, sobre todo de colon.

- El sedentarismo, realizando ejercicio físico de manera regular.

- Realizarse ciertas pruebas genéticas si tenemos antecedentes de cáncer en la familia, sobre todo de algunos tipos de cáncer. Este screening genético puede determinar si se padecen mutaciones que aumenten el riesgo.

- Realizarse revisiones periódicas y exámenes de detección precoz del cáncer.

- Algunas enfermedades subyacentes, como la colitis ulcerosa, las inmunodeficiencias o las inflamaciones crónicas, aumentan el riesgo de padecer cáncer, así que pacientes con estas enfermedades deben tener más cuidado y hacerse más controles.

- En el trabajo, protégete de cualquier sustancia nociva. Se estima que un 5% de los casos de cáncer son atribuibles a la exposición de factores cancerígenos laborales que podrían evitarse siguiendo la normativa de protección de la salud y seguridad laboral.

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Ideas clave

  • El cáncer es más que una sola enfermedad, es un término que engloba un grupo numeroso de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales que se dividen, crecen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo.
  • La mayoría de los cánceres forma una masa llamada tumor que puede ser benigno (si no contiene células cancerosas o no prolifera) o maligno (si las contiene).
  • Los signos y síntomas causados por el cáncer varían según la parte del cuerpo afectada, el tipo de tumor, su tamaño, etc.
  • El cáncer es una enfermedad que sucede como resultado de un daño en el ADN y/o en los mecanismos de regulación del mismo (daño epigenético) y que resulta en una proliferación celular incontrolada. Otras teorías apuntan también a contribuciones mitocondriales (disfunción energética o efecto Warburg) o de vigilancia inmune en el origen del cáncer.
  • Los tratamientos contra el cáncer que son comunes involucran cirugía, medicamentos y radiación.
  • Afortunadamente, el riesgo de mortalidad por cáncer ha ido disminuyendo de forma considerable en las últimas dos décadas y en torno al 50% de los enfermos diagnosticados vive más de 5 años, aunque la tasa de supervivencia depende mucho del estadio al diagnosticar el cáncer y del tipo de tumor.
  • Pero un diagnóstico de cáncer no solo afecta a la esperanza de vida por la enfermedad en sí, sino que la dureza del tratamiento, así como la sintomatología asociada en muchos casos, disminuye la calidad de vida.
  • Evita el tabaco, el alcoho, las dietas grasas, el sobrepeso o el sedentarismo ayuda a prevenir el cáncer.

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