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Zinc y antienvejecimiento

Zinc y antienvejecimiento

El zinc es un oligoelemento esencial para nuestra salud. Es el segundo en concentración en el organismo detrás del hierro, por lo que su déficit puede llevarnos a ciertas enfermedades y problemas relacionados con el envejecimiento.

Índice

¿Qué es el zinc y para qué sirve?

El zinc es esencial para la salud y el bienestar humanos. Tiene un papel estructural y funcional en un gran número de macromoléculas y es necesario para más de 300 reacciones enzimáticas. Los iones de zinc participan en todos los aspectos del metabolismo intermedio, la transmisión y la regulación de la expresión de la información genética, el almacenamiento, la síntesis y la acción de las hormonas peptídicas y el mantenimiento estructural de la cromatina y las biomembranas.

Por tanto, el zinc es un mineral u oligoelemento necesario para el crecimiento y el desarrollo, la síntesis de proteínas y ADN, las funciones neurosensoriales, la inmunidad mediada por células, la tiroides y el metabolismo óseo.

Y por eso mismo, el déficit de zinc puede comprometer gravemente el estado de salud personas mayores. De hecho, a menudo se observa una deficiencia moderada de zinc en sujetos de edad avanzada, lo que podría ser responsable de la alta incidencia de infecciones y patologías degenerativas relacionadas con la edad (incluida la disminución de la agudeza del gusto, estrés oxidativo, función inmunitaria alterada, trastornos neurológicos, aterosclerosis, enfermedades degenerativas del sistema nervioso y cáncer).

¿Cómo afecta el zinc al envejecimiento?

Como decíamos, se ha comprobado que la mayoría de las personas mayores presenta un déficit moderado de zinc, algo que puede explicar algunas de las patologías y problemas que surgen al envejecer. Veamos cómo afecta el zinc a diferentes funciones del organismo a medida que envejecemos:

- Funciones psicológicas

Aproximadamente el 90% del zinc total del cerebro está estrechamente unido a las metaloproteínas. El zinc del cerebro adulto se encuentra en la corteza cerebral que incluye el hipocampo, que juega un papel en la memoria episódica y la capacidad espacial, y la amígdala o parte del cerebro que "siente". El zinc se encuentra en las vesículas presinápticas de las neuronas glutamatérgicas, que utilizan glutamato como transmisor. El papel del zinc en estas neuronas es controvertido, pero puede incluir la participación en el almacenamiento, la liberación y la captación de glutamato y la modulación de los receptores de glutamato. El zinc puede actuar como neuromodulador o neurotransmisor. Dado que es un nutriente importante para la función cerebral, tanto la deficiencia como el exceso de zinc pueden tener profundas consecuencias positivas y negativas, respectivamente, en el comportamiento humano. Las concentraciones séricas de zinc se han asociado con una función cognitiva deteriorada en personas mayores. Asimismo, el zinc está muy bajo en pacientes deprimidos y el agotamiento de zinc también se ha relacionado con los trastornos del estado de ánimo.

La deficiencia de zinc aumenta el riesgo de trastornos neurodegenerativos, afectando la neurogénesis y aumentando la apoptosis neuronal, que puede causar deficiencias en el aprendizaje y la memoria. Esto vincula la deficiencia de zinc con el envejecimiento cerebral, la depresión, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer. Se ha postulado que el aumento de la ingesta de cobre inorgánico en el agua potable puede ser importante en la patogenia de la enfermedad de Alzheimer. La elevación de los niveles de zinc conduce a una disminución de los niveles de cobre. Se ha informado que el tratamiento con zinc ofrece protección a los pacientes mayores de 70 años frente al deterioro cognitivo al disminuir los niveles de cobre libre.

La deficiencia de zinc también se ha identificado como un posible contribuyente a la pérdida de apetito y a la anorexia al inhibir la liberación del neuropéptido Y (NPY), que es necesario para la activación del receptor. De hecho, el NPY regula una amplia variedad de funciones fisiológicas y también se sabe que actúa como un orexígeno (un estimulador de la ingesta de alimentos).

- Zinc y otros nutrientes

El equilibrio entre los micronutrientes dentro del cuerpo parece estar finamente regulado y, por lo tanto, es muy importante, especialmente en los ancianos, para quienes la deficiencia de uno o varios micronutrientes puede tener consecuencias funcionales sobre la salud. Las altas ingestas de zinc deprimen la absorción de cobre y disminuyen el estado de cobre al estimular la formación de metalotioneína (MT). Un alto nivel de MT previene la absorción/captación de cobre en el intestino, hígado y riñón. La deficiencia de cobre afecta negativamente al metabolismo de los lípidos al disminuir el colesterol HDL y predispone a anomalías cardiovasculares, mediante un mecanismo que puede implicar la captación de radicales libres. Además, la deficiencia de cobre altera la función de la lisil oxidasa, una enzima indispensable para la integridad estructural de los tejidos conectivos vasculares.

Además, los hallazgos de los estudios metabólicos y los ensayos de suplementación sugieren una relación antagonista entre el hierro y el zinc, por lo que el zinc reduce la absorción de hierro y viceversa.

En el caso de las vitaminas, se ha demostrado que el estado marginal o bajo de zinc disminuye la absorción de folato alimentario, porque la conjugasa de folato de la membrana del borde del cepillo, responsable de escindir el folato antes de la absorción, es una enzima dependiente de zinc. El zinc es necesario para la síntesis de la proteína de unión al retinol celular hepática, que es esencial para el transporte intracelular de vitamina A, además de su función de transporte extracelular bien establecida. En consecuencia, la ingesta marginal de zinc se asocia con una menor movilización de retinol desde el hígado y también con una menor concentración de proteínas de transporte en la sangre, como albúmina, prealbúmina y transferencia.

La literatura también muestra que la deficiencia de zinc en la dieta puede aumentar el requerimiento nutricional de vitamina E, un antioxidante muy poderoso.

- Zinc e inmunidad

El zinc juega un papel vital en la función inmunológica normal. Al envejecer, hay una disminución progresiva de las respuestas inmunitarias. Los cambios asociados con el envejecimiento pueden estar relacionados en parte con la deficiencia de zinc, que induce un deterioro comparable de la respuesta inmunitaria.

Varios tipos de células inmunes muestran una funcionalidad disminuida después del agotamiento de zinc; en los monocitos, la funcionalidad general se ve afectada, mientras que, en las células asesinas naturales, la citotoxicidad disminuye y en los granulocitos neutrófilos, la fagocitosis se reduce. Las funciones normales de las células T se ven afectadas por la depleción de zinc, pero aumentan la autorreactividad y la alorreactividad.

La secreción y función de las citocinas, el mensajero básico del sistema inmunológico, también se ven afectadas negativamente por la deficiencia de zinc.

- Zinc y estrés oxidativo

El zinc posee actividad antioxidante in vitro y en muchos estudios en animales y humanos. La deficiencia de zinc en la dieta aumenta la susceptibilidad al daño oxidativo de las fracciones de membrana de algunos tejidos. Por lo tanto, el aumento del estrés oxidativo puede ser un componente pequeño, pero significativo, de las patologías observadas en los ancianos, en particular, las enfermedades cardiovasculares.

- Zinc y metabolismo óseo

La osteoporosis es una afección común relacionada con la edad, una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en los ancianos de ambos sexos. La deficiencia subclínica de zinc, debido a una ingesta dietética reducida y/o una absorción intestinal deficiente de zinc puede ser un factor que contribuya a la osteoporosis relacionada con la edad. Por ejemplo, el zinc es un cofactor esencial para las enzimas involucradas en la síntesis de varios constituyentes de la matriz ósea y juega un papel particularmente importante en la regulación de la deposición y resorción ósea. El zinc es necesario para la actividad osteoblástica, directamente activando la aminoacil-tRNA sintetasa en las células osteoblásticas y estimulando la síntesis de proteínas celulares. El zinc también promueve la mineralización ósea a través de su papel como cofactor de la fosfatasa alcalina.

Los estudios in vitro han enfatizado que el zinc juega un papel en la inhibición de la resorción ósea al inhibir la formación de células similares a osteoclastos. En los animales, la deficiencia de zinc se ha asociado con anomalías en el crecimiento óseo, la formación ósea y la mineralización.

- Zinc y cáncer

Varios estudios han revelado una asociación entre la ingesta de zinc y el cáncer gastrointestinal. Una revisión sistemática de 19 estudios hasta abril de 2013 que incluyó a 400.000 participantes señaló que una mayor ingesta de zinc condujo a un menor riesgo de cáncer colorrectal. Algunos autores hablan de un posible vínculo entre los oligoelementos cobre y zinc (principalmente un aumento en su asociación) y el carcinoma de células transicionales de vejiga.

- Zinc y cambios en la vista

Otros estudios indican que el zinc puede ser eficaz para disminuir el riesgo de incidencia de enfermedades oculares relacionadas con el envejecimiento y la progresión de la degeneración macular relacionada con la edad.

¿Debo tomar suplementos de zinc?

Los síntomas principales de la deficiencia de zinc en la nutrición incluyen infecciones frecuentes, hipogonadismo en hombres, pérdida de pelo, falta de apetito, problemas con el sentido del gusto o del olfato, llagas en la piel, heridas que tardan en sanar…

Los alimentos que aportan más cantidad de zinc son las carnes de res, cerdo y cordero y en buena proporción también las nueces, los granos enteros, las legumbres y la levadura.

Pero si no se obtienen las cantidades necesarias de zinc de la dieta, se puede recurrir a los suplementos alimenticios que son seguros, pero si se toman en cantidades elevadas pueden causar diarrea, cólicos abdominales y vómito.

La deficiencia de zinc es bastante común en personas mayores y frágiles, ya que a menudo evitan las carnes y otros alimentos que contienen este metal para evitar aumentar los niveles de colesterol en sangre. Además, aumentan el consumo de productos de trigo refinado deficientes en zinc y otros alimentos ricos en fibra que contienen fitates, que limitan la absorción intestinal de este oligoelemento.

Otras causas de deficiencia de este micronutriente en los ancianos incluyen masticación inadecuada de alimentos, malabsorción intestinal, factores psicosociales como depresión, interacciones farmacológicas y procesos subcelulares alterados (portadores de zinc, metalotioneínas, portador de metal divalente-1). Un estudio realizado en hogares de ancianos detectó que los niveles séricos más bajos de zinc se encontraron en aquellos pacientes cuyas actividades de la vida diaria estaban muy comprometidas, como estar postrados en cama, un índice de masa corporal bajo y/o un mayor deterioro cognitivo.

En lo referente a suplementos, por ejemplo, se ha demostrado que mejoran el sistema inmunitario en sujetos de edad avanzada con deficiencia de zinc. Si bien se han informado efectos beneficiosos de dosis más bajas de zinc (<50 mg/d) sobre la función inmunológica, dosis muy altas de Zn (> 150 mg/d) pueden alterar la inmunidad celular.

Por lo tanto, la suplementación con zinc podría ser una estrategia interesante dirigida a mejorar las funciones fisiológicas y cognitivas en ancianos, o en casos de déficit demostrable mediante analítica en la población general.

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Ideas clave

  • El zinc es esencial para la salud y el bienestar humanos. Tiene un papel estructural y funcional en un gran número de macromoléculas y es necesario para más de 300 reacciones enzimáticas. Por tanto, el zinc es un mineral u oligoelemento necesario para el crecimiento y el desarrollo, la síntesis de proteínas y ADN, las funciones neurosensoriales, la inmunidad mediada por células, la tiroides y el metabolismo óseo.
  • A medida que envejecemos, el zinc disminuye en el organismo, causando diversos problemas. La deficiencia de zinc aumenta el riesgo de trastornos neurodegenerativos, afectando la neurogénesis y aumentando la apoptosis neuronal, que puede causar deficiencias en el aprendizaje y la memoria. Esto vincula la deficiencia de zinc con el envejecimiento cerebral, la depresión, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
  • La ingesta marginal de zinc se asocia con una menor movilización de retinol desde el hígado y también con una menor concentración de proteínas de transporte en la sangre, como albúmina, prealbúmina y transferencia.
  • El zinc juega un papel vital en la función inmunológica normal. Al envejecer, hay una disminución progresiva de las respuestas inmunitarias. Los cambios asociados con el envejecimiento pueden estar relacionados en parte con la deficiencia de zinc, que induce un deterioro comparable de la respuesta inmunitaria.
  • La deficiencia de zinc en la dieta aumenta la susceptibilidad al daño oxidativo de las fracciones de membrana de algunos tejidos.
  • La deficiencia subclínica de zinc, debido a una ingesta dietética reducida y/o una absorción intestinal deficiente de zinc puede ser un factor que contribuya a la osteoporosis relacionada con la edad.
  • Varios estudios han revelado una asociación entre la ingesta de zinc y el cáncer gastrointestinal.
  • Si no se obtienen las cantidades necesarias de zinc de la dieta, se puede recurrir a los suplementos alimenticios. Por lo tanto, la suplementación con zinc podría ser una estrategia interesante dirigida a mejorar las funciones fisiológicas y cognitivas en ancianos, o en casos de déficit demostrable mediante analítica en la población general.

Enfermedades relacionadas

Fuente:

 
  • Meunier, N., O'Connor, J., Maiani, G. et al. Importance of zinc in the elderly: the ZENITH study. Eur J Clin Nutr 59, S1–S4 (2005). https://doi.org/10.1038/sj.ejcn.1602286

Redacción: Irene García

Supervisión editorial: Tomás Duraj

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