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¿Cómo evitar el deterioro cognitivo?

¿Cómo evitar el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo es un problema frecuente en las personas mayores debido al envejecimiento normal. Se caracteriza por problemas de memoria, lenguaje, pensamiento o juicio y, en los casos graves, puede dar lugar a demencia senil.

Índice

¿Qué es el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo es el declive de las funciones cognitivas, ya sea debido a las alteraciones atribuibles al proceso fisiológico del envejecimiento o debido a otros factores. Las funciones que se ven afectadas son:

• la memoria a corto, medio o largo plazo.

• las áreas del lenguaje (comprensión, elaboración, vocabulario).

• las habilidades manuales (praxias).

• las funciones cerebrales de resolución de problemas o ejecución de acciones.

• los rasgos de la personalidad.

Existen diversos tipos de deterioro:

- Deterioro cognitivo leve: enfermedad que se caracteriza por deterioro leve de la memoria y de algunas funciones cognitivas superiores. No afecta mucho a la vida diaria del afectado.

- Demencia leve: deterioro mayor de la memoria, olvido de nombres de personas muy cercanas, cierto grado de desorientación, cambios en la conducta (irritabilidad, mal humor). La vida diaria y sus actividades ya se ven afectadas.

- Demencia moderada: los síntomas cognitivos se hacen muy evidentes afectando a la comprensión de órdenes, desorientación temporoespacial, errores en las funciones de cálculo numérico… La memoria se sigue perdiendo y aparecen problemas de conducta como agitación, agresividad, ansiedad o incluso depresión.

- Demencia grave: pérdida total de la memoria e incapacidad para cuidar de sí mismo. Se vuelve totalmente dependiente y muchas veces es imposible comunicarse con él porque ya no comprende lo que se le dice. La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia, pero no es la única.

¿Por qué se produce el deterioro cognitivo?

La causa principal del deterioro cognitivo es el envejecimiento. De hecho, el 30% de las personas de la tercera edad presenta deterioro cognitivo leve.

Otras causas asociadas a este deterioro son los factores genéticos, el tener patologías cardiovasculares que también pueden afectar a los vasos sanguíneos cerebrales o malos hábitos de vida también como la obesidad, el abuso del alcohol o sustancias tóxicas afectan al cerebro. Por lo tanto, en muchos casos es posible prevenir el deterioro cognitivo.

Aumento de los casos de demencia senil

Al igual que otras enfermedades, su aparición se puede prevenir siguiendo un estilo de vida más saludable desde la edad adulta temprana. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en el caso de la medicina preventiva y, por eso, un estudio muestra que los casos globales de demencia se triplicarán a 150 millones para 2050, a menos que las personas adopten estilos de vida más saludables y mejore la educación sobre este tema.

Los expertos advierten sobre una potencial bomba de relojería para la demencia, con 153 millones viviendo con la condición en todo el mundo dentro de décadas.

Esto es más que la última cifra registrada de 57 millones en 2019, con cifras vertiginosas impulsadas por el crecimiento y el envejecimiento de la población, así como por la mala alimentación y la falta de ejercicio.

Para evitarlo, hacen falta mejoras en la educación, la dieta y la actividad física, un mejor acceso a la atención sanitaria y social y la reducción de las tasas de tabaquismo. También se necesita más financiación para descubrir medicamentos efectivos.

El primer análisis exhaustivo de la prevalencia de la demencia, dirigido por la Universidad de Washington, incluyó datos de 195 países y territorios. Examinó el impacto de las tendencias esperadas en el tabaquismo, la obesidad, el nivel alto de azúcar en la sangre y la baja educación, que se sabe que aumentan el riesgo de demencia.

Los hallazgos explicaron que un mejor acceso a la educación podría conducir a 6,2 millones menos de casos de demencia en todo el mundo para 2050. Pero esta disminución podría compensarse con creces con los 6,8 millones de casos adicionales proyectados relacionados con la obesidad, la hipertensión arterial azúcar y fumar.

Las mujeres con demencia superaron en número a los hombres con demencia de 100 a 69 en 2019 y se espera que este patrón se mantenga en 2050.

La demencia es la séptima causa de muerte en todo el mundo y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Además, costó a la economía global más de 740 mil millones de libras esterlinas en 2019.

Aunque la demencia afecta principalmente a las personas mayores, no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Hasta el 40 por ciento de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse si se eliminara la exposición a 12 factores de riesgo conocidos.

Estos son baja educación, presión arterial alta, discapacidad auditiva, tabaquismo, obesidad en la mediana edad, depresión, inactividad física, diabetes, aislamiento social, consumo excesivo de alcohol, lesiones en la cabeza y contaminación del aire.

¿Cómo prevenir el deterior cognitivo?

Para evitar el deterioro cognitivo, es necesario hacer frente a los factores de riesgo antes indicados, lo que supone seguir estas pautas de estilo de vida saludable:

- Las intervenciones que, de lejos, tienen mayor influencia en el riesgo de padecer deterioro cognitivo son la actividad física y los ritmos circadianos. Una rutina de ejercicio físico combinada, tanto cardiovascular como de musculación/fuerza, parece ser la mejor opción. Es preciso mantener un sueño reparador y cuidar la higiene de sueño.

- No fumar y, si se hace, dejarlo cuanto antes para reducir lo antes posible el riesgo de demencia y otros problemas de salud asociados al tabaquismo.

- No beber mucho alcohol, solo hacerlo de manera moderada.

- Evitar el sobrepeso y la obesidad, factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y mentales.

- Seguir una dieta saludable como la dieta mediterránea, con muchos alimentos que protegen el cerebro como el aceite de oliva, los pescados azules, los frutos secos…

- Evitar el consumo excesivo de azúcar blanco y aditivos tipo colorantes que afectan al sistema nervioso pudiendo alterar el comportamiento.

- Controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.

- Seguir realizando las tareas diarias mientras se pueda para evitar el deterioro físico (las actividad de la casa, la compra, los recados…).

- Beber café y té. Un estudio ha demostrado que beber de 2 a 3 tazas de café y de 2 a 3 tazas de té al día se asoció con un 32 % menos de riesgo de accidente cerebrovascular y un 28 % menor riesgo de demencia. Además, la combinación de consumo de café y té se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico y demencia vascular. Además, la combinación de té y café se asoció con un menor riesgo de demencia posterior al accidente cerebrovascular. Esto se debe al alto contenido en ambas bebidas de polifenoles, sustancias antioxidantes que protegen contra los daños de los radicales libres. Además, la cafeína puede proteger contra la inflamación relacionada con la edad, un proceso relacionado con muchas enfermedades graves como la demencia.

- Mantener nuestra mente activa mediante la lectura, pasatiempos (sopas de letras, palabras cruzadas, “sudoku”, crucigramas), juegos de mesa (cartas, dominó, parchís, oca, ajedrez), etc. Los videojuegos también son muy buenos para la mente y pueden acercarnos a las generaciones más jóvenes.

- Continuar aprendiendo y estudiando. Hay que poner nuevos retos a la mente como aprender un nuevo idioma, hacer un curso de historia, aprender a tocar un instrumento musical, etc.

- Al acabar el día, repasar mentalmente lo que hemos hecho, lo que hemos comido… se trata de ejercitar la memoria al igual que hacemos con los músculos.

- Mantener actividades sociales, quedar con gente, participar en acciones de voluntariado… Es esencial no aislarse ya que la soledad es un gran factor de riesgo de demencia.

- Evitar la rutina y hacer siempre lo mismo. Probar cosas nuevas, cambiar de restaurante, dar el paseo de la mañana por un sitio diferente…

- Evitar el estrés y realizar ejercicios de respiración profunda y meditación.

- Incluir en nuestra dieta suplementos dietéticos buenos para el cerebro como la ashwagandha, una planta que reduce el estrés y la ansiedad y mejora la memoria; la L-carnitina, que protege el cerebro; el galato de epigalocatequina (EGCG), que reduce la inflamación y mejora la salud cerebral; el ginko biloba, que mejora la memoria debido a sus efectos vasodilatadores; ácido fólico y vitamina B12, que mejoran la función cognitiva.

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Ideas clave

  • El deterioro cognitivo es el declive de las funciones cognitivas, ya sea debido a las alteraciones atribuibles al proceso fisiológico del envejecimiento o debido a otros factores. Las funciones que se ven afectadas son la memoria, las áreas del lenguaje, las habilidades manuales, las funciones cerebrales, los rasgos de personalidad.
  • Existen distintos tipos de deterioro: leve, demencia leve, demencia moderada y demencia grave.
  • La causa principal del deterioro cognitivo es el envejecimiento. De hecho, el 30% de las personas de la tercera edad presenta deterioro cognitivo leve. Otras causas asociadas a este deterioro son los factores genéticos, el tener patologías cardiovasculares que también pueden afectar a los vasos sanguíneos cerebrales o malos hábitos de vida también como la obesidad, el abuso del alcohol o sustancias tóxicas afectan al cerebro. Por lo tanto, en muchos casos es posible prevenir el deterioro cognitivo.
  • Un estudio muestra que los casos globales de demencia se triplicarán a 150 millones para 2050, a menos que las personas adopten estilos de vida más saludables y mejore la educación sobre este tema. 
  • Para evitarlo, hacen falta mejoras en la educación, la dieta y la actividad física, un mejor acceso a la atención sanitaria y social y la reducción de las tasas de tabaquismo. También se necesita más financiación para descubrir medicamentos efectivos.
  • Para prevenir el deterioro cognitivo debemos: realizar ejercicio físico regular, respetar los ritmos circadianos, no fumar, no beber mucho alcohol, evitar la obesidad, seguir una dieta saludable, controlar la presión arterial, beber café y té, mantener la mente activa, mantener nuestra vida social, evitar la rutina y el estrés, incluir ciertos suplementos. 

Enfermedades relacionadas

Fuente:

 
  • Zhang Y, Yang H, Li S, Li WD, Wang Y. Consumption of coffee and tea and risk of developing stroke, dementia, and poststroke dementia: A cohort study in the UK Biobank. PLoS Med. 2021 Nov 16;18(11):e1003830. doi: 10.1371/journal.pmed.1003830.
 
  • Zhao Y, Wu K, Zheng J, Zuo R, Li D. Association of coffee drinking with all-cause mortality: a systematic review and meta-analysis. Public Health Nutr. 2015 May;18(7):1282-91. doi: 10.1017/S1368980014001438.

Redacción: Irene García

Supervisión editorial: Tomás Duraj

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